sábado, marzo 04, 2006

Red Light Fever

Solamente se vieron a los ojos, sin tener una respuesta. Se quedaron inertes, esperando el perdón que no tenían porque pedir y que no tenían porque otorgar. Más allá de la muerte se seguirían amando. Nunca se despidieron. Pero en el más noble de ellos, siempre resonarán las últimas palabras, las que no se dijeron…

Antes de que te vayas, hay algo que debo decirte, no me quiero quedar sin hacerte mis preguntas porque no se si alguna vez te vuelva a ver. Si hubiera algo que quisieras que me llevara en recuerdo, ¿no serían tus besos, ni tus caricias, ni siquiera tu mirada? ¿Me amas? ¿Me amaste alguna vez? Si hubiera algo que yo quisiera dejarte como recuerdo, no seria mi memoria, que guarda todas tus miradas y hasta tus palabras. No sería mi piel, que guarda todas tus caricias y no serían mis labios, que guardan todos tus besos, todo lo que me has dado lo quiero para mí. Como recuerdo te dejaría la sensación que te llevas, de que estaré bien, aunque pretenda que no lo estoy. Estoy bendito por morir en tus brazos.

Sus manos perdieron fuerza, su cuerpo dejó de transpirar y sobre la tierra mojada, quedó la figura más bella, la de los cuerpos abrazados, y la promesa de vivir una día más a medias, sin el amor de su vida. Siguió desangrándose, y las luces de la ciudad brillaron en rojo, más intensas que nunca...

1 Comments:

Blogger M said...

Beatífica sensación que reconcilia con la vida
aún después de la muerte

3/05/2006 11:58 a.m.  

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